Olvídese de lo ideal, vaya por lo real

Mar 5, 2020 | 40 Dias en Amor

Nuestra tentación a aferramos a una imagen idealizada de las relaciones personales fácilmente puede impedimos disfrutar de la alegría genuina en una relación. Una noche familiar idealizada sería algo como esto:

Usted llega a su casa de su trabajo justo a las 5: 15 p.m., ya que las autopistas se abrieron de nuevo como el Mar Rojo para usted mientras conducía a casa. Todos salen corriendo a recibirlo a la puerta, incluso su perro.

 

La familia completa colabora para preparar la cena. Es la noche en que cenan pasta en su casa, así que uno de los hijos saca la máquina de hacer fideos para preparar una pasta fresca, otro pone el pan hecho en casa en el horno, y usted sale al huerto para recoger tomates y especias para la salsa.

 

Durante la comida tienen una conversación brillante en la que todos cuentan las experiencias del día… y también sus emociones más profundas en cuanto a cada una de esas experiencias. Luego todos limpian juntos… y todo se hace en dos minutos y medio. Mientras los hijos terminan sus tareas escolares (¡sin que le pidan ninguna ayuda!), usted se va al taller para trabajar en la mesa y las sillas del comedor talladas a mano que está haciendo. Está tallando escenas de la vida de Jesús en el espaldar de cada silla. (Las caras detalladas de cada persona presente en la alimentación de los cinco mil le están llevando un tiempo.)

 

Después que todos han terminado sus tareas, se reúnen para la diversión familiar. En lugar de jugar juegos de mesa o irse al jardín junto como de costumbre, esta noche están haciendo una película para la estación pública local sobre las maravillas de la vida familiar. Se ríen, lloran, se abrazan… con certeza ganará un premio Emmy.

 

Entonces todos los chicos se van a la cama, Tome la única vida mientras usted saca las velas para tener una maravillosa velada romántica. Usted y su esposa hacen el amor de manera romántica y apasionada por décima noche consecutiva, y luego leen juntos un pasaje bíblico y se quedan dormidos el uno en los brazos del otro.

 

iJa, ja! He aquí una realidad más probable: Usted llega a casa a las 7:30 p.m. después de luchar dos horas con el tráfico, se sirve un pedazo de pizza fría, trata de ayudar a uno de sus hijos con el álgebra -una materia que usted entendió por última vez en 1983- y luego empuña el control remoto para cambiar los canales hasta que se queda dormido. Su noche romántica consiste en su esposa golpeándole en el brazo y diciéndole: «Oye, te quedaste dormido de nuevo en el sillón. Deja de roncar».

 

La meta del amor no es algún ideal falso que hemos concebido en nuestras mentes; la meta del amor es ver a Dios obrando en nuestras vidas reales. ¿Por qué es tan importante deshacemos de estas visiones de una vida ideal? Porque nuestras imágenes idealizadas en realidad nos impiden experimentar las grandes cosas que Dios quiere hacer en nuestras relaciones personales. Siempre tendremos menos que lo ideal, así que nunca estaremos satisfechos; sabemos que no podemos alcanzar lo ideal; así que simplemente nos damos por vencidos. La falsa imagen que hemos fabricado en nuestra mente nos impide disfrutar de lo real.

 

En el Antiguo Testamento leemos mucho acerca de las personas que adoraban ídolos. La gente confiaba en estos ídolos falsos hechos de madera o piedra para que les dieran una mejor vida, mejor salud, mejor familia. Ya no tenemos ídolos de madera. No obstante, todavía tenemos ídolos.

 

Nosotros hacemos un ídolo de lo ideal. Implantamos en nuestra mente una imagen perfecta de cómo deberían ser las cosas, y acabamos concentrándonos en eso. Tal cosa nos impide disfrutar de lo real. Este ídolo nos impide hacer los cambios pequeños que pueden determinar una transformación gigantesca.

 

Pablo nos dice en dónde empieza lo real: «Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios» (Romanos 12:1).

 

Tome la única vida que tiene -su vida ordinaria y real- y désela a Dios. Pídale a Dios que le ayude a amar de una nueva manera. Deje de esperar que alguna visión ideal se haga realidad en su vida, simplemente empiece a amar. ¡Ame ahora!

 

He aquí algunos ejemplos de amor en el mundo real:

  • Neil y Robin (hablamos de ellos en el Día 1 de este peregrinaje de cuarenta días) hicieron esto. A pesar de las luchas permanentes de Robin causadas por un aneurisma, ambos decidieron amar ahora. La vida no es ideal, sin embargo, su amor es real.
  • Paul y Teri hicieron esto. Enfrentándose a una gigantesca deuda personal y de negocios después de un revés económico, decidieron abrirse paso juntos en lugar de echarse la culpa el uno al otro. La vida no es ideal, sin embargo, su amor es real.
  • John y Cheryl hicieron esto. Después de años de ver cómo el alcoholismo de John lo destruía incluso mientras triunfaba profesionalmente, Cheryl confrontó a John con su necesidad de cambiar. La recuperación no fue fácil, ni se produjo en un instante, pero John empezó a dar los pasos para alcanzar la sanidad. Ahora guía a otros al cambio mediante Celebre la Recuperación, un programa de recuperación centrado en Cristo. La vida no es ideal, sin embargo, su amor es real.
  • Erik hizo esto en su relación con su papá. Creciendo bajo el ridículo constante y la amenaza física de su padre, él podía haberle rechazado con amargura a su vez. En lugar de eso, escogió perdonar y mantener la paz en la relación. La vida no es perfecta, sin embargo, su amor es real.
  • Paul y Janine hicieron esto. Su hija murió al nacer, y se les dijo que no podían tener otro hijo. Podían haber escogido una senda hacia la depresión callada, pero más bien decidieron derramar su amor al adoptar. La vida no es perfecta, sin embargo, su amor es real.
  • Dee hizo esto. Quedándose sola con cinco hijos que amar y criar cuando su esposo murió en un accidente, ella se preguntaba a dónde acudir. El pueblo de Dios la ayudó, la presencia de Dios la rodeó como una manta, y el plan y la promesa de Dios le dieron esperanza para el futuro. La vida dista mucho de lo ideal; el amor de Dios es asombrosamente real.

 

Las circunstancias de su vida no son perfectas. Usted no es perfecto. Sus seres queridos no son perfectos. No obstante, Dios sí lo es. Así que en lugar de tratar de perfeccionar lo imperfecto, escoja enfocarse en la alabanza del que sí es perfecto. Y entonces, impulsado por esa alabanza, elija el amor real.

 

Día TREINTA Y NUEVE

Pensando en mis relaciones personales

Punto para meditar: Hacemos un ídolo de lo ideal.

Versículo para recordar: Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Romanos 12:1).

Pregunta para considerar: ¿Hay alguna imagen idealizada que ha estado impidiendo las grandes cosas que Dios quiere hacer en mi vida y mis relaciones personales?

Mañana: Los principios de Jesús sobre las relaciones personales.

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