El amor es sacrificado

Mar 3, 2020 | 40 Dias en Amor

La regla de oro es una imagen de la verdadera naturaleza del amor. El amor no es recíproco; el amor es sacrificado. El amor da de sí mismo sin esperar que los otros den.

UNA EXPERIENCIA DE LA VERDAD

Jesús pende de la cruz en medio de un dolor torturante. Su espalda, azotada y flagelado, está oprimida contra la áspera madera. Sus manos y pies palpitan con el dolor de la perforación de los clavos. Le arden los ojos y están nublados por la sangre que corre de una frente traspasada por una corona de espinas. Su pecho le duele mientras boquea en busca de aire.

 

A sus pies se encuentran los dirigentes que acaban de lograr el convenio político que le condenó a esta tortura. Se ríen. Se enorgullecen al contemplar su trofeo: el Hijo de Dios en la cruz. Se mofan de Jesús en su dolor, desafiándole a que se baje de la cruz. Jesús sabía por qué ellos habían hecho una campaña a favor de su crucifixión. Sus acciones no brotaron de la confusión o los malos entendidos. Sentían celos de la atención que se le daba a Jesús… unos celos que habían crecido hasta convertirse en un temor a perder su posición. Estos dirigentes eran enemigos de Jesús. Y estos enemigos le habían condenado a muerte.

Jesús oye sus mofas en medio de su dolor y escoge elevar una oración sencilla: -Padre, perdónalos».
Jesús no simplemente habló
de amar a los enemigos. Escogió amar a sus enemigos incluso cuando lo herían.

Basado en Lucas 23:26-43

 

La regla de oro es una imagen de la verdadera naturaleza del amor. El amor no es recíproco; el amor es sacrificado. El amor da de sí mismo sin esperar que los otros den.

 

Tengo que admitir que no tengo el poder para amar así. No tengo la disposición de amar a mis enemigos… ¡ya he tenido suficiente dificultad para amar a mis amigos! Si usted se une a mí en esta admisión, no se desespere. En el mismo momento en que uno piensa que algo es imposible, puede hallar la oportunidad de toda su vida. Jesús le ofrece esta verdad para fortalecerlo: lo que es humanamente imposible, es posible para Dios (Lucas 18:27). Lo que usted no puede hacer con sus .propias fuerzas, puede hacerlo con la fuerza que solo Dios le puede brindar. Jesús le dio estos mandamientos no para desalentarlo, sino para invitarle a confiar en él para una clase de amor que usted jamás podría lograr por sí mismo.

 

 

Jesús nos anima señalando dos beneficios asombrosos de poner en práctica la regla de oro: «Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo» (Lucas 6:35). Hay una gran recompensa al vivir de la manera en que Dios quiere que vivamos… y parte de esa recompensa está en disfrutar en este mundo, mientras que la vasta mayoría lo espera a uno en el cielo. Yal vivir la vida a la manera de Dios, su relación con Dios como su hijo será obvia para aquellos que le observan. El mundo necesita ver el amor sacrificado. El mundo necesita vemos como seguidores de Jesús que actúan con un amor sacrificado hacia los otros, el mundo que nos rodea e incluso nuestros enemigos.

 

Mis amigos en Ruanda me animan a expresar un amor sacrificado.

 

Al entrenar a pastores y trabajar con las iglesias allí, he conocido a muchos cuyas familias enteras, o la mayor parte de ellas, murieron en el genocidio que devastó a ese país en 1994. Las historias no brotan con facilidad, y siempre es doloroso contarlas o escucharlas. Sin embargo, casi siempre terminan con el perdón: un hijo que escoge perdonar a sus vecinos que mataron a su familia, un padre que escoge perdonar a los que mataron a su esposa e hijos. Nada que alguien pudiera hacer podría compensar la aflicción y la pérdida de estas personas; no obstante, ellas escogieron amar de forma sacrificada.

 

La necesidad de recibir el poder de Dios para poner en práctica la regla de oro se ve con claridad mientras Jesús continúa su sermón de ese día. Después de hablarle a la multitud del reto de amar a los enemigos, le dijo: «Sean compasivos, así como su Padre es compasivo»

(Lucas 6:36).

 

Esto lleva nuestra responsabilidad a un nivel totalmente nuevo. Mi relación con los demás está modelada no solo por lo que yo quiero, sino por el ejemplo que Dios provee. No debo pensar solo en la forma en que quiero que los otros me traten; tengo que mirar la forma en que Dios trata a las personas. Poner en práctica esta acción de amor sacrificado es algo que no va a ocurrir por accidente. Va a ser necesario dar un paso… hacer una decisión consciente de actuar hacia los demás de la manera en que Dios actúa hacia mí.

 

Mientras escribo estas palabras, siento algo con lo cual usted tal vez pueda identificarse. Veo un montón de razones por las que los principios que Jesús enseñó no deben funcionar en el mundo real: las personas desagradables que a veces encontramos, las veces en que este amor sacrificado ha sido malentendido, las intensas emociones con las que tropezamos, nuestra propia falta de fuerza de voluntad, y lo inadecuado de nuestros recursos internos. Hay cien razones por las que este tipo de amor simplemente no resulta.

 

Sin embargo, hay una razón por la que funcionará: Jesús. La vida que Jesús vivió nos dice que este tipo de amor cambiará el mundo. Jesús está dispuesto a damos el poder para amar como él amó.

 

¿Cómo puede usted lograr que la regla de oro deje de ser algo pueril y se convierta en una actitud? Dos cosas tienen que suceder. Primero que todo, alguien tiene que abrirle el camino; alguien tiene que darle el poder. Y Jesús ya se ha encargado de eso. Él vino a esta tierra y nos enseñó a amar de una manera nueva. Él no nos habría enseñado esto si no hubiera estado dispuesto a damos el poder para ponerlo en práctica. No permita que sus imperfecciones le impidan empezar a caminar por este sendero; no permita que el hecho de que usted nunca lo logrará a la perfección mientras esté en esta tierra le impida mantenerse en el sendero hasta el final de su vida. Jesús provee una puerta abierta para empezar… y le dará el poder para que se mantenga avanzando durante toda su jornada.

 

La regla de oro encuentra un eco en los escritos de las religiones, los filósofos y los poetas del mundo. «¿Qué hay tan diferente, tan poderoso, en estas palabras de Jesús?», tal vez usted se pregunte. En esencia es esto: Solo Jesús puede darnos el poder para hacer lo que nos enseñó a hacer. Cuando él nos ordena: «Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes», hay una promesa implícita de que él nos dará el poder para hacer precisamente eso.

 

La segunda cosa que tiene que suceder es esta: Debemos tomar la decisión de dar el primer paso en ese sendero. Usted puede estar frente a un avión con rumbo a África sosteniendo el boleto en la mano, pero a menos que aborde ese avión, no va a ir a ninguna parte. Puede estar frente a Jesús y oírle decir: «Así es como quiero que vivas. Para que hagas esto es que quiero darte poder. Da el primer paso. Observa lo que puedo hacer en tu vida» pero a menos que confié en él con todos sus temores, no va a ir a ninguna parte. Todos tenemos temores, sin dudas. ¿Quién no tiene miedo de amar de esta manera? ¿Quién no tiene miedo de tropezar? No obstante, el amor de Dios es mayor, mucho mayor, que todos nuestros temores. Y si usted nunca da el primer paso, nunca experimentará cuánto mayor en verdad es su amor.

 

Día TREINTA Y SIETE

Pensando en mis relaciones personales

Punto para meditar: El amor no es recíproco; el amor es sacrificado.

Versículo para recordar: Sean compasivos, así como su Padre es compasivo (Lucas 6:36).

Pregunta para considerar: ¿Qué he descubierto que me ayuda a apartar mis ojos de las razones por las que el amor sacrificado no resultará, y ponerlo s en el único que puede motivarme a un nuevo tipo de amor?

Mañana: Ame a sus enemigos.

Conoce todos los devocionales de la
Serie 40 Días en Amor

¿Quieres recibir estos devocionales en tu correo electrónico?

Todos tus datos se manejan de forma confidencial, podras darte de baja en cualquier momento.