Devocional día 45: Asesino de la fe

Mar 21, 2018 | Ocho Decisiones Sanadoras

Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor
y de dominio propio.
2 TIMOTEO 1.7

Piense en cuántas horas desperdiciamos cada año preocupándonos por cosas que nunca ocurren; asuntos que están fuera de nuestro control. La preocupación no es una emoción, sino una obsesión mental. Provoca pérdida de sueño, irritabilidad, tensión en las relaciones, y la sensación de que la vida se va flotando y no la
podemos alcanzar. Estoy descubriendo que la preocupación es justo lo opuesto a la fe; es miedo disfrazado.

Deseo vivir de una manera más inteligente, entendiendo qué puedo y qué no puedo controlar. No puedo controlar las vidas de otros ni las circunstancias que tendré que enfrentar. Pero sí puedo controlar la manera en que respondo a ellas. ¿Permitiré que todo se vuelva una obsesión para mí? ¿Permitiré que mi temor cree monstruos enormes en mi mente, monstruos que traten de hacerme tropezar y apartarme de mi fe en Dios?

Con la ayuda de Dios, no permitiré que eso ocurra. Por el contrario, buscaré a Dios diariamente, saturaré mi mente con la Palabra de Dios —la Biblia— y me sumergiré en la oración. Le entregaré a Dios mis preocupaciones antes de que se conviertan en obsesiones. Luego anotaré todo en mi diario. Y para terminar, buscaré la ayuda de las personas que Dios ha puesto en mi vida. Las invitaré a que me digan si ven algo en mi vida con lo que necesite lidiar. Voy a vivir este próximo año libre de obsesiones mentales, reconociendo que Dios tiene todo el control de mi vida.

ORACIÓN
Amado Señor, tú eres quien único controla los asuntos de esta vida. Ayúdame mientras trabajo en el proceso de entregarte mis obsesiones mentales y aceptar tu paz. En el nombre de Jesús. Amén.