Devocional día 44: Una luz a mis pies

Mar 20, 2018 | Ocho Decisiones Sanadoras

Si tu mano o tu pie te hace pecar, córtatelo y arrójalo. Más te vale entrar
en la vida manco o cojo que ser arrojado al fuego eterno con tus dos
manos y tus dos pies.
MATEO 18.8

Mientras nos tomábamos un café, conversé con un amigo sobre cómo él simplemente no podía alcanzar ninguna victoria sobre la adicción sexual cuando entraba a la Internet. En otra ocasión, conocí a una mujer que no podía parar de gastar dinero cuando iba al centro comercial. Otro hombre me contó que no podía
evitar comer dulces, si estaban en su casa. Y otra mujer me comentó que no pensaba que la sobriedad fuera posible para ella porque trabajaba en un bar.

Estas personas, y muchas otras, incluyéndome a mí, están tropezando debido a un área de sus vidas de la que deberían alejarse, por lo menos por un tiempo. Si la conexión a la Internet provoca que tropecemos, podemos instalar un software de filtro o alejarnos de la Internet por un tiempo. Si estamos gastando demasiado dinero, podemos mantenernos lejos del centro comercial. Si alguna comida nos presenta un bienestar temporal, pero causa efectos negativos a largo plazo, no debemos llevarla a la casa. Si trabajamos en un lugar que dificulta la sobriedad, podemos alejarnos de ese ambiente.

Algunos de estos cambios pueden ser temporales, mientras que otros necesitan ser permanentes. Si sabemos lo que nos está haciendo pecar, podemos distanciarnos de la tentación. Simplemente, tiene sentido. Y una vez que lo hemos hecho, Dios puede ayudarnos a encontrar la plenitud.

ORACIÓN
Padre, gracias por mostrarme que a veces yo mismo saboteo mi recuperación. Estoy seguro de que con tu ayuda y mi sentido común, puedo encontrar mi camino a la plenitud. En el nombre de Jesús. Amén.